Actos de engaño: Caso de productos que eran comercializados sin cumplir las condiciones establecidas en el contrato de distribución

Res. 017-2020/TPI-INDECOPI, de 23-1-20

Hechos: Hallmark S.A denunció a la empresa Tottus por la presunta comisión de actos de engaño (art. 8 del D.Leg. 1044) debido a que publicitaba y comercializaba productos (comida para mascotas) que debían ser adquiridos previa evaluación y asesoría de especialistas. Señaló que había suscrito un contrato de distribución exclusiva, según el cual, los productos solo podían ser vendidos a través de clínicas veterinarias o puntos de venta especializados para mascotas y previa evaluación de un veterinario o especialista. Agregó que Tottus tenía conocimiento de dichas obligaciones y que, si bien el consumo del producto no ocasionaba daños a las mascotas, los consumidores debían estar informados de las condiciones para adquirir dichos productos. Tottus señaló no tenía la obligación de colocar advertencias, pues el empaque del producto no consignaba que su venta estaba condicionada a la prescripción de un especialista o que su consumo sin ésta producía daños a las mascotas.

Cuestión controvertida: La omisión de colocar una advertencia de consulta previa en los empaques del producto, ¿constituyó un acto de engaño?

Fallo: No. A fin de determinar la existencia de un acto de engaño, no corresponde analizar los términos o cláusulas contractuales que Hallmark S.A pactó con sus proveedores, clientes u otros agentes económicos, ni sus alcances. Por lo tanto, al margen de lo previsto en el contrato y del hecho de que la denunciada haya decidido comercializar directamente el producto a sabiendas de las estipulaciones contractuales, no se observa que la compra del respectivo producto estaba restringida a la evaluación previa de un veterinario o especialista ni tampoco que ello era un elemento indispensable para su consumo.

Hallmark S.A señaló que la omisión de información fue pasible de generar que los consumidores obtuvieran resultados contrarios a los beneficios o cualidades esperados. Sin embargo, se ha verificado que ni el empaque ni algún otro elemento denotan que la funcionalidad del producto estaba sujeta exclusivamente a la revisión previa de la mascota por un veterinario o especialista. La adquisición directa del producto no disminuía los beneficios o propiedades del producto o generaba algún daño al animal que lo consumiera. En consecuencia, la conducta cuestionada no inducía a error a los agentes del mercado respecto a las propiedades o características esperadas del producto.

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